Cada paseo es lo mismo: tu perro baja el hocico, detecta algo y antes de que puedas reaccionar ya se lo ha metido en la boca. Colillas, restos de comida, piedras, envases… da igual lo que sea. Y tú acabas tirando de la correa con el corazón en un puño pensando si esta vez será algo peligroso.
Si te suena esta escena, que sepas que no estás solo y que tiene solución. Es uno de los retos más habituales del paseo y la vida al aire libre con tu perro. Pero el primer paso no es tirar más fuerte de la correa — es entender por qué lo hace.
Con Kira llevo lidiando con esto desde que la adopté. Es una perra tragona de nacimiento y en los primeros paseos por el Jardín del Turia me desesperaba verla ir directa a cualquier resto que hubiera en el suelo. Fue mi veterinaria Laura quien me hizo cambiar el enfoque: en vez de castigar, había que enseñar una alternativa. Eso cambió todo.
En esta guía te explico las causas reales, las técnicas que funcionan y cuándo deberías preocuparte de verdad.
¿Por qué tu perro come cosas del suelo?
No todos los perros lo hacen por el mismo motivo. Identificar la causa es clave porque el enfoque cambia:
Curiosidad y exploración
Los perros exploran el mundo con la boca. Un cachorro que se lo lleva todo a la boca es tan normal como un bebé que chupa todo lo que encuentra. En perros jóvenes (hasta los 12-18 meses) es el motivo más frecuente y suele reducirse con la madurez y el adiestramiento.
Aburrimiento y falta de estimulación
Un perro que no recibe suficiente ejercicio físico ni estimulación mental busca entretenerse como puede. Comer cosas del suelo es una forma de ocupar la mente. Si tu perro solo sale a hacer sus necesidades y vuelve a casa, es probable que el paseo se convierta en un buffet de supervivencia.
Ansiedad y estrés
Algunos perros comen cosas del suelo como conducta compulsiva derivada del estrés. Puede estar relacionada con ansiedad por separación, cambios en la rutina o un entorno que les genera inseguridad. Si además ves que se lame las patas de forma obsesiva o jadea sin motivo, el problema de fondo puede ser emocional.
Déficits nutricionales
Aunque es menos común de lo que se cree, una alimentación de baja calidad o desequilibrada puede hacer que el perro busque instintivamente minerales o nutrientes que le faltan. Si come tierra, piedras pequeñas o heces de otros animales de forma recurrente, merece la pena revisar su dieta con el veterinario.
Pica: cuando se convierte en trastorno
La pica es la ingesta compulsiva de objetos no alimentarios — piedras, telas, plásticos, madera. No es un capricho: es un trastorno con posible base médica (problemas gastrointestinales, déficit de hierro, alteraciones neurológicas) que requiere diagnóstico veterinario. Si tu perro ingiere objetos de forma repetida e indiscriminada, no lo gestiones solo con adiestramiento.
¿Qué cosas son realmente peligrosas?
No todo lo que coge del suelo es una emergencia, pero algunas cosas sí son graves:
Riesgo alto (urgencia veterinaria):
- Huesos cocidos (pueden astillarse y perforar el intestino)
- Piedras o fragmentos de vidrio
- Colillas y chicles (la nicotina y el xilitol son tóxicos)
- Envases con restos de productos de limpieza
- Plantas tóxicas (adelfa, lirios, hiedra)
Riesgo moderado:
- Heces de otros animales (parásitos)
- Palos de madera (astillas en boca o esófago)
- Envases de plástico pequeños
Riesgo bajo:
- Hierba (en cantidades moderadas es normal — si quieres saber más, tenemos una guía sobre por qué los perros comen hierba)
- Tierra suelta
- Hojas secas
Un truco que me dio Laura: si tu perro ha ingerido algo sospechoso, nunca le provoques el vómito sin consultar antes. Algunos objetos hacen más daño al salir que al entrar.
Cómo enseñar el comando “déjalo” paso a paso
El “déjalo” es la herramienta más útil para estos casos. No se aprende en una tarde, pero es la base de todo lo demás.
Fase 1: en casa, sin distracciones
- Pon un premio de bajo valor en tu mano cerrada y deja que el perro lo huela e intente cogerlo.
- En el momento en que se retire (aunque sea medio segundo), di “déjalo” y dale un premio diferente de la otra mano, uno de más valor.
- Repite 10-15 veces por sesión, 2 sesiones al día.
La idea es simple: lo que hay en el suelo no es tan interesante como lo que tú le ofreces.
Fase 2: en el suelo, dentro de casa
- Deja un premio visible en el suelo y tápalo con el pie si intenta cogerlo.
- Cuando te mire a ti en vez de al premio, di “déjalo” y recompensa con algo mejor.
- Ve aumentando la distancia entre el perro y el objeto.
Fase 3: en exteriores controlados
- Sal a una zona tranquila (un portal, una terraza) y practica con objetos que pongas tú.
- Correa corta pero sin tensión. Si va hacia el objeto, redirige con “déjalo” y un premio de alto valor.
- Si lo ignora por sí solo, fiesta y premio doble. Quieres que ignorar cosas sea más rentable que cogerlas.
Con Kira tardé unas tres semanas en poder usar el “déjalo” de forma fiable en el paseo. Las primeras veces en el Turia no funcionaba ni de broma — demasiados estímulos. Lo que me ayudó fue llevar siempre trozos de pechuga de pollo cocida en el bolsillo. Era lo único que competía con los restos de bocadillo del suelo.
Fase 4: en paseos reales
Cuando ya funcione en exteriores controlados, empieza a usarlo en paseos normales. Mantén la atención en tu perro: si ves que baja el hocico hacia algo, di “déjalo” antes de que llegue. Es mucho más fácil prevenir que quitar algo de la boca.
Estrategias complementarias durante el paseo
El “déjalo” no funciona solo. Estas estrategias lo refuerzan:
Paseos con propósito. Un perro que camina a tu lado sin nada que hacer acaba buscando entretenimiento en el suelo. Alterna tramos de caminata con juegos de olfato controlados (esconder premios en la hierba y dejarle buscar) o ejercicios de obediencia. Mantén su mente ocupada.
Ejercicio antes del paseo. Si tu perro sale con mucha energía acumulada, juega un rato en casa antes con un mordedor o un juguete interactivo. Un perro cansado es un perro que no necesita buscar estímulos en el suelo.
Correa, no flexi. Las correas extensibles dan demasiado margen para que el perro llegue a objetos antes de que puedas reaccionar. Una correa de 1,5 a 2 metros te da control sin asfixiar.
Cambia de ruta. Si siempre vas por la misma zona y sabes que hay puntos problemáticos (contenedores, zonas de botellón, parques con huesos), varía el recorrido. A mí me pasaba que en una zona concreta del Turia cerca de un chiringuito siempre había restos y Kira se volvía loca. Cambiamos el tramo y el problema se redujo a la mitad.
Lleva premios siempre. Suena obvio pero es lo que más se olvida. Si no tienes con qué recompensar el “déjalo”, el comando pierde fuerza. Un portapremios enganchado a la correa es la mejor inversión que puedes hacer.
¿Y el bozal anti ingestas?
Las búsquedas de “bozal para que mi perro no coma cosas del suelo” se disparan, y lo entiendo. Es tentador poner un bozal y solucionar el problema de golpe.
La realidad: el bozal tipo cesta (como el Baskerville) funciona como barrera física, pero no enseña nada. El perro sigue queriendo comer cosas, solo que no puede. Si le quitas el bozal sin haber trabajado el adiestramiento, vuelve a las andadas.
¿Cuándo tiene sentido usarlo?
- Como medida de seguridad temporal mientras entrenas el “déjalo”
- Si tu perro come objetos peligrosos de forma compulsiva y el riesgo de obstrucción es real
- En zonas que sabes que son problemáticas (cerca de contenedores, zonas rurales con veneno)
Si lo usas, asegúrate de que sea un bozal de cesta que le permita jadear, beber y aceptar premios por los huecos. Los bozales de tela que cierran la boca completamente no son aptos para paseos — el perro no puede termorregular y puede sufrir un golpe de calor.
Cuándo acudir al veterinario
Hay una diferencia entre un perro que de vez en cuando coge un palo del suelo y uno que come objetos de forma compulsiva. Deberías consultar si:
- Come piedras, telas, plásticos u otros objetos no alimentarios de forma repetida
- Vomita o tiene diarrea con frecuencia después de los paseos
- Ha perdido peso o tiene el pelo apagado (posible déficit nutricional)
- Come heces de forma habitual (coprofagia persistente)
- Notas un cambio repentino en el comportamiento (antes no lo hacía y ahora sí)
Laura siempre me dice que cuando hay un cambio brusco de comportamiento, suele haber algo detrás — desde una gastritis hasta problemas de tiroides. Una analítica básica y una revisión general suelen ser suficientes para descartar causas médicas.
Si la causa es pica verdadera, el tratamiento puede incluir cambios en la dieta, suplementación, modificación de conducta con un etólogo y, en algunos casos, medicación. No es solo un tema de adiestramiento.
Lo que funciona a largo plazo
No hay atajos. Los métodos punitivos (tirones de correa, gritos, sprays amargos en el hocico) generan estrés y suelen empeorar el problema. Lo que funciona es:
- Identificar la causa y tratarla (aburrimiento, ansiedad, nutrición, pica)
- Enseñar el “déjalo” con refuerzo positivo y paciencia
- Gestionar el entorno — cambiar rutas, usar correa adecuada, llevar premios
- Estimular la mente con juegos de olfato, juguetes interactivos y paseos variados
- Consultar al veterinario si el comportamiento es compulsivo o repentino
Con Kira no fue un cambio de la noche a la mañana. Hubo semanas de progreso y algún retroceso (sobre todo los días de lluvia, cuando el suelo está lleno de olores nuevos y ella se descontrola). Pero hoy puedo pasear por Cabecera sin estar en alerta constante, y eso para mí es una victoria enorme.
Para más información sobre salud y comportamiento canino, puedes consultar nuestra guía completa de salud y bienestar para perros, donde abordamos prevención, nutrición y señales de alerta que todo dueño debería conocer.
Daniel Ruiz — Patas y Hogar