Salud y cuidados del perro: guía completa

Todo sobre la salud de tu perro: cuidados diarios, prevención, ejercicio, comportamiento y señales de alerta. Guía práctica basada en experiencia real.

Perro mestizo sano y feliz tumbado en un parque con su dueño

Los cuidados de salud de un perro abarcan mucho más que vacunas y visitas al veterinario: incluyen alimentación adecuada, ejercicio adaptado, prevención de parásitos, estimulación mental y, sobre todo, saber leer las señales que tu perro te envía cada día. Según datos de la AVEPA (Asociación de Veterinarios Españoles Especialistas en Pequeños Animales), hasta un 80% de las enfermedades graves en perros podrían prevenirse con revisiones rutinarias y cuidados básicos consistentes. Sin embargo, la mayoría de dueños solo van al veterinario cuando algo va visiblemente mal — y para entonces, el problema lleva semanas o meses desarrollándose en silencio.

Cuando adopté a Kira de una protectora de Valencia hace casi seis años, pensaba que cuidar de un perro era básicamente darle de comer, sacarla a pasear y llevarla al veterinario si se ponía mala. Ni me planteaba cosas como la salud dental, la desparasitación preventiva o que su comportamiento nervioso podía ser una señal de que algo no iba bien. Aprender a cuidar su salud de verdad ha sido un proceso largo de ensayo, error y muchas consultas con mi veterinaria Laura.

Esta guía reúne todo lo que necesitas saber sobre los cuidados y la salud de tu perro en un solo lugar. Es el artículo de referencia que conecta todos nuestros contenidos específicos sobre salud y comportamiento canino: desde la alimentación hasta el ejercicio, desde la prevención de parásitos hasta las señales de que algo no va bien. Si tienes un perro — o estás pensando en adoptar uno — aquí encontrarás una hoja de ruta completa.

¿Qué significa que tu perro esté realmente sano?

Un perro sano no es simplemente un perro que no está enfermo. La salud canina es un estado de bienestar físico, mental y emocional en el que el perro puede expresar su comportamiento natural sin dolor, miedo ni estrés crónico. Esta definición, basada en las cinco libertades del bienestar animal establecidas por el Farm Animal Welfare Council, implica que tu perro necesita:

  1. Libertad de hambre y sed — acceso a agua fresca y alimentación adecuada a su especie, edad y tamaño.
  2. Libertad de incomodidad — un entorno apropiado con refugio y zona de descanso cómoda.
  3. Libertad de dolor, lesiones y enfermedad — prevención y tratamiento veterinario adecuado.
  4. Libertad de expresar su comportamiento normal — espacio suficiente, compañía y estimulación mental.
  5. Libertad de miedo y estrés — condiciones que eviten el sufrimiento psicológico.

Cuando alguna de estas libertades falla, el perro compensa como puede: destroza cosas, ladra en exceso, se lame compulsivamente, deja de comer o se vuelve agresivo. Muchas veces lo interpretamos como «portarse mal» cuando en realidad es un perro que nos está diciendo que algo no funciona.

Cuidados básicos que necesita tu perro cada día

La salud de un perro se construye día a día con rutinas consistentes. No hace falta ser veterinario ni dedicarle horas — pero sí ser constante.

Alimentación

La base de todo. Un perro bien alimentado tiene mejor pelo, más energía, mejor digestión y un sistema inmune más fuerte. Lo esencial es elegir un pienso de calidad adaptado a su edad, tamaño y nivel de actividad. En nuestra guía completa de alimentación para perros detallamos cómo leer etiquetas, qué ingredientes evitar y cómo hacer transiciones de pienso sin problemas digestivos.

Lo que funciona con Kira: pienso seco de gama alta dos veces al día, con comida húmeda como complemento 2-3 veces por semana. Agua fresca siempre disponible. En verano, en Valencia, bebe prácticamente el doble que en invierno — tengo que rellenar el cuenco varias veces al día.

Agua

Parece obvio, pero muchos dueños no se fijan en cuánto bebe su perro. Un perro adulto necesita entre 50 y 70 ml de agua por kilo de peso al día. Menos puede indicar malestar. Más puede ser señal de diabetes, enfermedad renal u otros problemas. Mantén el cuenco limpio y cambia el agua al menos una vez al día.

Paseos y ejercicio

Los paseos no son solo para hacer sus necesidades — son la parte más importante de la estimulación física y mental de tu perro. Un mínimo de 2-3 salidas diarias, con al menos una de 30-60 minutos, es lo básico para un perro adulto sano. Más adelante en esta guía profundizo en cuánto ejercicio necesita según su raza y edad.

Higiene básica

No hace falta bañarlo cada semana, pero sí mantener una rutina de cepillado (1-3 veces por semana según el tipo de pelo), revisión de oídos, limpieza dental y recorte de uñas. Si quieres el detalle completo, nuestra guía de higiene y grooming canino cubre cada uno de estos puntos paso a paso.

Descanso

Un perro adulto duerme entre 12 y 14 horas diarias (los cachorros hasta 18-20 horas). Necesita una zona de descanso propia, tranquila y alejada de corrientes de aire. Kira tiene dos camas, pero duerme en el sofá. A estas alturas ya he asumido que el sofá es su cama y las camas son decoración.

Mi rutina diaria con Kira

Cada mañana salimos al Jardín del Turia unos 40 minutos. Es el paseo largo del día, donde la dejo olfatear todo lo que quiera sin prisas. Al volver, desayuna su ración de pienso. A mediodía, un paseo corto de 15 minutos por el barrio. Por la tarde-noche, otra salida de 30-40 minutos al parque de Cabecera o por la zona de Benimaclet. Antes de dormir, un cepillado rápido una o dos veces por semana, y revisión de ojos y almohadillas si hemos caminado por zonas de campo.

No es una rutina perfecta ni siempre la cumplimos al pie de la letra. Pero la consistencia es lo que marca la diferencia.

Salud preventiva: la mejor inversión

La prevención es, con diferencia, lo más barato y lo más eficaz que puedes hacer por tu perro. Una revisión anual cuesta entre 40 y 80 euros. Tratar una enfermedad diagnosticada tarde puede costar miles.

Vacunación

El calendario de vacunación en España comienza entre las 6 y 8 semanas de vida con la primovacunación, y requiere refuerzos cada 3-4 semanas hasta que el cachorro tiene unos 4 meses. A partir de ahí, revacunaciones anuales o trienales según el protocolo de tu veterinario.

Vacunas básicas recomendadas:

  • Moquillo (distemper) — virus muy contagioso y potencialmente mortal. Vacunación imprescindible.
  • Parvovirus — especialmente peligroso en cachorros. Causa vómitos y diarrea hemorrágica graves.
  • Hepatitis canina (adenovirus) — afecta al hígado. Se incluye en la vacuna polivalente.
  • Leptospirosis — bacteria transmitida por agua contaminada y orina de roedores. Importante en zonas rurales y húmedas.
  • Tos de las perreras (traqueobronquitis) — muy recomendable si tu perro va a residencias, parques concurridos o exposiciones.

Vacuna antirrábica: obligatoria en la mayoría de comunidades autónomas de España (la Comunitat Valenciana incluida). Se administra a partir de los 3 meses y requiere revacunación anual.

No te saltes las revacunaciones aunque tu perro «nunca salga del barrio». Las enfermedades no entienden de códigos postales.

Desparasitación interna y externa

Los parásitos son uno de los problemas de salud más comunes y más fáciles de prevenir. Un calendario básico incluye:

  • Desparasitación interna (lombrices, tenias): cada 3-4 meses en perros adultos, mensual en cachorros hasta los 6 meses.
  • Desparasitación externa (pulgas, garrapatas, mosquitos): protección continua de marzo a noviembre en zonas cálidas como el Levante. En Valencia, donde vivo, las garrapatas aparecen a partir de febrero en las zonas de huerta y en el Turia. Si quieres profundizar, nuestra guía sobre garrapatas en perros explica cómo prevenir, detectar y extraer garrapatas correctamente.

Un peligro estacional que merece mención especial es la procesionaria del pino, que en la zona mediterránea baja de los pinos entre enero y abril. El contacto con las orugas puede causar necrosis de la lengua y reacciones anafilácticas graves. Tenemos un artículo específico sobre procesionaria que recomiendo leer si paseas cerca de pinares.

Revisiones veterinarias

La frecuencia mínima recomendada:

  • Cachorros (0-12 meses): cada 3-4 semanas para vacunas y seguimiento del crecimiento.
  • Adultos (1-7 años): una revisión completa al año con vacunas, desparasitación y exploración general.
  • Senior (7+ años): dos revisiones al año con analítica de sangre y orina.

Mi veterinaria Laura siempre insiste en que las analíticas anuales son la herramienta más infravalorada en salud canina: «Detectan problemas renales o hepáticos meses antes de que el perro muestre síntomas. Cuando el dueño nota algo raro, a veces la enfermedad ya está avanzada». Desde que empecé a hacer analíticas anuales a Kira, llevo un registro de sus valores que me permite ver tendencias a lo largo de los años — es como tener una foto de su salud interna.

Esterilización

Un tema que genera debate, pero sobre el que la mayoría de veterinarios coinciden:

Beneficios: elimina el riesgo de piómetra (infección uterina potencialmente mortal en hembras), reduce significativamente el riesgo de tumores mamarios si se hace antes del segundo celo, elimina el riesgo de tumores testiculares en machos, y ayuda a controlar la sobrepoblación canina.

Edad recomendada: varía según el tamaño. Las razas pequeñas y medianas se pueden esterilizar a partir de los 6 meses. Para razas grandes y gigantes, algunos estudios recientes sugieren esperar al año o año y medio para permitir un desarrollo óseo completo — consulta con tu veterinario para tu caso concreto.

Mitos: esterilizar no cambia la personalidad de tu perro, no lo vuelve «triste» ni le quita la vitalidad. Lo que sí puede pasar es que tenga tendencia a engordar, lo que se controla ajustando la alimentación y manteniendo el ejercicio.

¿Cuánto ejercicio necesita tu perro?

No existe una respuesta única, porque depende de la raza, la edad, el tamaño y el estado de salud. Pero sí hay unas referencias claras:

  • Razas pequeñas (Chihuahua, Yorkshire, Bichón): 30-45 minutos diarios repartidos en 2-3 salidas.
  • Razas medianas (Beagle, Cocker, mestizos de 10-25 kg): 45-75 minutos diarios.
  • Razas grandes de trabajo (Pastor Alemán, Labrador, Border Collie): 60-120 minutos diarios, incluyendo ejercicio intenso.
  • Razas gigantes (Gran Danés, San Bernardo): paseos moderados de 45-60 minutos — sus articulaciones no están hechas para correr largo rato.
  • Cachorros: ráfagas cortas de 5 minutos por mes de edad (un cachorro de 4 meses = 20 minutos por sesión), varias veces al día.
  • Perros senior: paseos más cortos pero frecuentes. Mantener la rutina reduciendo la intensidad, no la frecuencia.

Si quieres una tabla detallada por razas y rutinas prácticas según la edad, tenemos una guía completa sobre ejercicio canino que lo cubre todo.

Kira necesita un mínimo de hora y media de paseo diario repartido en tres salidas. Si un día no puede salir lo suficiente — por lluvia o porque estoy enfermo — se nota: está más nerviosa, ladra más y busca cosas que destrozar. Lo que he aprendido es que en esos días conviene compensar con estimulación mental dentro de casa: un Kong relleno congelado, juegos de olfato con croquetas escondidas o una sesión de obediencia básica de 10 minutos. La guía de juguetes y enriquecimiento ambiental explica cómo montar este tipo de actividades.

Comportamiento: el termómetro de la salud de tu perro

Si hay algo que he aprendido en estos años con Kira es que los cambios de comportamiento casi nunca son manías — suelen tener una causa. Un perro que de repente ladra más, come menos, se esconde o se vuelve agresivo te está comunicando algo. A veces es un problema físico, a veces emocional, pero siempre merece atención.

Ladridos y vocalizaciones

Un perro que ladra no es simplemente un perro molesto. Los ladridos son comunicación, y el tipo, la frecuencia y el contexto dicen mucho:

  • Ladridos al quedarse solo: posible ansiedad por separación.
  • Ladridos nocturnos: pueden indicar dolor, demencia senil en perros mayores o estímulos externos. Lo tratamos a fondo en nuestro artículo sobre por qué tu perro ladra por la noche.
  • Ladridos reactivos en paseos: frustración, miedo o falta de socialización.

Miedos y fobias

Las fobias a ruidos fuertes (petardos, tormentas, fuegos artificiales) afectan a un porcentaje altísimo de perros. No es algo que se cure ignorándolo — de hecho, ignorarlo suele empeorar la fobia con el tiempo. Si tu perro sufre con los petardos o las tormentas, nuestra guía sobre miedo a petardos y fuegos artificiales tiene estrategias concretas que funcionan.

Kira le tiene pánico a las tormentas. Cuando oye los primeros truenos se mete debajo de la mesa del salón y tiembla. Lo que mejor funciona con ella es no forzar el contacto — la dejo en su refugio, le pongo un fondo de ruido blanco suave y me siento cerca sin agobiarla. Intentar consolarla excesivamente la ponía peor.

Socialización

La ventana de socialización de un cachorro se cierra entre las 12 y 16 semanas de vida. Lo que no experimenta en ese periodo (otros perros, personas, ruidos, entornos) le costará mucho más asimilar de adulto. Si acabas de adoptar un cachorro, nuestra guía de socialización es lectura obligada.

¿Por qué come hierba?

Es una de las preguntas más frecuentes y la respuesta corta es: no siempre indica un problema. Muchos perros comen hierba simplemente porque les gusta la textura o el sabor. Pero si lo hace de forma compulsiva, con arcadas o vómitos frecuentes, puede ser señal de malestar gástrico, carencia de fibra o incluso estrés. Lo analizamos en profundidad en por qué los perros comen hierba.

Una cosa que aprendí con Kira es a observar antes de reaccionar. Cuando empezó a lamerse una pata de forma compulsiva, mi primer instinto fue pensar que era una manía por estrés. Le compré un juguete nuevo, le di más paseos. Pero el lamido seguía. Al final la llevé a Laura y resultó que tenía una espiga clavada entre las almohadillas. Desde entonces, cualquier cambio de comportamiento repetitivo me lleva primero al veterinario y luego a buscar explicaciones conductuales.

Peligros estacionales en España

Vivir en España tiene ventajas para los perros (clima suave, muchas horas de luz), pero también riesgos específicos que cambian con las estaciones.

Primavera

  • Procesionaria del pino. El peligro más grave en la zona mediterránea. Las orugas procesionarias bajan de los pinos entre enero y abril y sus pelos urticantes causan reacciones graves al contacto. En la zona de la Albufera y el parque de Cabecera, en Valencia, hay carteles de aviso cada año — pero no siempre están a tiempo. Guía completa sobre procesionaria.
  • Garrapatas. A partir de febrero empiezan a activarse. Las zonas de hierba alta y los caminos de huerta son los puntos calientes.
  • Alergias. Sí, los perros también tienen alergias estacionales: rascado excesivo, ojos llorosos, estornudos. Más información en nuestra guía sobre alergias primaverales en perros y gatos.

Verano

  • Golpe de calor. La causa más frecuente de urgencias veterinarias en verano. Nunca pasees en las horas centrales del día (entre las 12 y las 18 en julio y agosto). Lleva siempre agua, busca sombra y vigila los signos: jadeo excesivo, encías pálidas, tambaleo. En Valencia, con temperaturas que superan los 35 °C, saco a Kira a primera hora de la mañana y al atardecer. El paseo del mediodía queda reducido a 5 minutos para hacer sus necesidades.
  • Espigas. Las espigas secas de las gramíneas se clavan en oídos, nariz, ojos y entre las almohadillas. Revisa a tu perro después de cada paseo por zonas de campo.
  • Asfalto caliente. Si no puedes mantener el dorso de tu mano en el suelo durante 5 segundos, está demasiado caliente para las almohadillas de tu perro.

Otoño

  • Leishmania. El mosquito flebotomo que la transmite está activo de mayo a noviembre en prácticamente toda la España peninsular. La vacuna y los collares repelentes son las mejores herramientas de prevención. Si vives en una zona endémica (como el Levante), habla con tu veterinario sobre la vacuna.
  • Setas tóxicas. Aparecen después de las primeras lluvias de otoño. Si tu perro come setas en el campo, recoge una muestra y ve al veterinario inmediatamente.

Invierno

  • Hipotermia en razas pequeñas y de pelo corto. Un Chihuahua o un Galgo no toleran temperaturas por debajo de 5-8 °C sin protección. Un abrigo no es un capricho — es una necesidad.
  • Anticongelante. Tiene sabor dulce que atrae a los perros. Unas pocas gotas pueden causar insuficiencia renal. Limpia inmediatamente cualquier derrame y guárdalo fuera de su alcance.

Señales de alerta: cuándo ir al veterinario

No todo requiere una visita urgente, pero hay señales que no debes ignorar. Las divido en dos categorías para que puedas actuar rápido.

Urgente — ve al veterinario ahora

  • Dificultad respiratoria. Jadeo excesivo sin motivo, respiración muy rápida o ruidosa, encías azuladas.
  • Convulsiones. Pérdida de consciencia, movimientos involuntarios, rigidez corporal.
  • Sangrado activo. Hemorragia que no se detiene con presión en 5 minutos.
  • Hinchazón abdominal. Abdomen duro e hinchado, intentos de vomitar sin éxito — posible torsión gástrica, que es una emergencia mortal.
  • Sospecha de intoxicación. Chocolate, paracetamol, ibuprofeno, lejía, anticongelante, plantas tóxicas, veneno de rata.
  • Golpe de calor. Temperatura corporal por encima de 41 °C, encías rojo intenso, desorientación.
  • Traumatismo. Atropello, caída de altura, pelea con otro animal con herida visible.

Importante — consulta en las próximas 24-48 horas

  • Cambios de apetito o sed que duran más de dos días.
  • Letargia, falta de energía o negativa a moverse.
  • Cojera persistente o dificultad al levantarse.
  • Vómitos o diarrea repetidos (más de 2-3 episodios en 24 horas).
  • Pérdida de peso sin cambio de dieta.
  • Rascado excesivo, enrojecimiento de piel o caída de pelo.
  • Mal aliento repentino o babeo excesivo.
  • Bultos o masas nuevas bajo la piel.
  • Ojos enrojecidos, lagrimeo o secreción.
  • Cambios de comportamiento: agresividad repentina, aislamiento, gemidos al tocarle.

La regla que uso yo: si dudo, llamo. Un veterinario prefiere que le llames por algo que resulta ser nada a que esperes tres días y el problema se complique.

Los errores que más cometemos (yo incluido)

Después de seis años con Kira y de hablar con muchos otros dueños de perros, estos son los errores que veo (y cometo) con más frecuencia.

1. No ir al veterinario «porque parece sano». Un perro no puede decirte que le duele algo. Y muchas enfermedades (renales, hepáticas, cardíacas) no dan síntomas visibles hasta que están bastante avanzadas. La revisión anual con analítica es lo que te permite pillarlas a tiempo.

2. Sobrealimentar — sobre todo con premios. Los premios no son comida, son una herramienta de adiestramiento. Pero es fácil pasarse. Un perro de 18 kg como Kira no debería comer más de un 10% de su ingesta calórica diaria en snacks. Y esas chuches de la bolsa que parece que pesan nada tienen más calorías de las que crees. Si tu perro tiene problemas de sobrepeso, merece la pena revisar cuántos premios le das.

3. No adaptar el ejercicio a la edad. Un cachorro de 4 meses no debería hacer caminatas de una hora. Un perro senior no debería seguir haciendo el mismo recorrido que hacía con 3 años. El ejercicio debe evolucionar con tu perro. Forzar a un perro mayor con artrosis a caminar 2 horas porque «siempre lo hemos hecho así» le causa dolor.

4. Ignorar la salud dental. Es uno de los cuidados más olvidados. La enfermedad periodontal afecta a más del 80% de los perros mayores de 3 años y no solo causa mal aliento: puede derivar en infecciones cardíacas, renales y hepáticas. Limpiar los dientes de tu perro no es un lujo — es salud.

5. Humanizar demasiado. Ponerle ropa cuando no tiene frío. No dejarle olfatear en los paseos porque «tardamos mucho». Llevarle en brazos porque «el suelo está sucio». Los perros necesitan ser perros: olfatear, revolcarse, explorar. Olfatear es para un perro lo que leer es para nosotros — es como procesa el mundo.

Con Thor, el pastor alemán que tuve de niño en Alicante, ni siquiera teníamos un calendario de vacunas. Mi padre lo llevaba al veterinario solo si estaba visiblemente mal. Ni le cepillábamos los dientes ni revisábamos las almohadillas después de los paseos. Thor vivió hasta los 11 años, que para un pastor alemán no está mal, pero hoy sé que muchas cosas que le pasaron (problemas de piel, cojera en sus últimos años) probablemente se habrían evitado con prevención básica. Era lo habitual en los 90, pero no es excusa para repetirlo.

Adaptación del hogar para un perro sano

El entorno en el que vive tu perro influye directamente en su salud física y mental. No hace falta vivir en una casa con jardín — un piso bien organizado es perfectamente válido. Pero hay que prepararlo.

Lo esencial:

  • Una zona de descanso propia, tranquila y sin corrientes de aire.
  • Comedero y bebedero en un lugar fijo, preferiblemente elevados para razas grandes.
  • Productos de limpieza y medicamentos fuera de alcance.
  • Plantas tóxicas eliminadas (potos, difenbaquia, lirios son las más comunes).
  • Temperatura adecuada: los perros lo pasan mal a partir de 28-30 °C en interior sin ventilación.

Si vives en un piso pequeño y te preguntas si un perro puede ser feliz ahí, la respuesta es sí — con las condiciones adecuadas. Nuestra guía sobre razas de perro para pisos pequeños te ayuda a elegir y adaptar el espacio.

Para una guía completa sobre cómo organizar tu casa pensando en tu mascota — desde puertas de seguridad hasta distribución de zonas — tenemos la guía de hogar seguro para mascotas que cubre todo paso a paso.


Cuidar la salud de un perro no requiere ser experto ni tener un presupuesto enorme. Requiere constancia, observación y la disposición a pedir ayuda profesional cuando algo no encaja. Kira tiene seis años, y cada uno de esos años me ha enseñado algo nuevo sobre lo que necesita. Lo más importante que he aprendido es que la prevención siempre sale más barata que el tratamiento, que el comportamiento es la ventana a la salud, y que nadie conoce a tu perro mejor que tú — si notas que algo ha cambiado, hazle caso a tu instinto y consulta.

Daniel Ruiz — Fundador de Patas y Hogar

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Preguntas frecuentes

6 preguntas sobre salud y cuidados del perro: guía completa

¿Cuáles son los cuidados básicos diarios de un perro?
Los cuidados diarios incluyen alimentación de calidad adaptada a su edad y tamaño, agua fresca siempre disponible, paseos de al menos 30-60 minutos repartidos en 2-3 salidas, cepillado según el tipo de pelo, revisión de ojos, oídos y almohadillas, y tiempo de juego e interacción contigo. También es importante mantener su zona de descanso limpia y vigilar cualquier cambio en su comportamiento o apetito.
¿Cada cuánto debo llevar a mi perro al veterinario?
Un perro adulto sano debe ir al veterinario al menos una vez al año para una revisión general y actualización de vacunas. Los cachorros necesitan visitas más frecuentes (cada 3-4 semanas hasta los 4 meses) para completar el calendario de vacunación. Los perros senior (a partir de 7-8 años) deberían tener revisiones semestrales con analítica de sangre para detectar problemas a tiempo.
¿Cómo sé si mi perro está enfermo?
Las señales más comunes son: cambios en el apetito o la sed, letargia o falta de energía, vómitos o diarrea persistentes, cojera o dificultad para moverse, rascado excesivo, pérdida de peso inexplicable, mal aliento repentino, y cambios de comportamiento como agresividad o aislamiento. Si observas cualquiera de estos síntomas durante más de 24-48 horas, consulta con tu veterinario.
¿Qué vacunas necesita un perro en España?
Las vacunas obligatorias en España son la antirrábica (obligatoria en la mayoría de comunidades autónomas) y el microchip identificativo. Las vacunas recomendadas incluyen moquillo, parvovirus, hepatitis, leptospirosis y tos de las perreras. Tu veterinario diseñará un calendario adaptado a tu zona y el estilo de vida de tu perro. La primovacunación comienza a las 6-8 semanas de edad.
¿Cuánto ejercicio diario necesita un perro?
Depende de la raza, edad y salud. Como referencia general: razas pequeñas necesitan 30-45 minutos, razas medianas 45-60 minutos, y razas grandes o de trabajo 60-120 minutos diarios. Los cachorros juegan en ráfagas cortas de 10-15 minutos. Los perros senior necesitan paseos más tranquilos pero regulares. El ejercicio debe combinar actividad física con estimulación mental.
¿Cuándo se considera que un perro es senior?
Depende del tamaño: las razas pequeñas se consideran senior a partir de los 10-12 años, las medianas a los 8-10, las grandes a los 7-8 y las gigantes a los 5-6 años. A partir de esa edad, conviene aumentar las revisiones veterinarias a dos al año, adaptar la alimentación, moderar el ejercicio y estar más atento a señales de dolor articular o deterioro cognitivo.

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